A simple vista lo que más sorprende es su peculiar emplazamiento, justo al fondo de la misma garganta del cañón del río Lobos. Esta ubicación es la que le otorga esa solitaria y peculiar belleza. La ermita era parte integrante de un conjunto más extenso pues quedaba incluida dentro de los dominios del monasterio templario de San Juan de Otero, citado ya por Campomanes como una de las más importantes bailías castellanas.
La planta es de cruz latina con ábside semicircular y nave dividida en cuatro tramos, cubiertos con bóveda de cañón apuntado que se apoyan en semicolumnas. La capilla mayor ocupa la cabecera de la ermita y está recubierta por bóvedas de ojivas. Las capillas laterales se abren en el tercer tramo de la nave principal y están cerradas con bóveda de cañón apuntado. La puerta principal está delimitada por contrafuertes en forma de prisma y se localiza justamente en la fachada sur, en el centro del paramento. A la derecha se encuentra la capilla lateral del crucero.
Destacan las marcas de los canteros y un rosetón con la estrella de cinco puntas o de Sión. Los numerosos canecillos que adornan la fachada sur están considerados como una labor escultórica de transición al gótico y entre sus motivos ornamentales destacan varias cabezas de piedra cubiertas con los yelmos de la orden del Temple, varios dragones, serafines, caballeros y hojas de vid. En sus inmediaciones se celebra cada 24 de agosto una romería en honor del santo patrón.
El enigma de la ermita templaria
Algunos estudiosos señalan el poder esotérico -mágico- de la ermita templaria de San Bartolomé. Esta ermita ha sido considerada como uno de los enclaves templarios más importantes de la Península Ibérica. Su emplazamiento divide la Península en dos mitades con una extensión sorprendentemente igual a los extremos de la misma, el Cabo de Creus al este y el Cabo de Finisterre a Occidente. Por otra parte, su ubicación se localiza en las proximidades de la línea del paralelo 42, considerada la franja terrestre sobre la cual se concentran los lugares más importantes, desde el punto de vista religioso o sagrado de todo el planeta. Una antigua creencia señala que los sacerdotes de religiones antiquísimas ya utilizaban el altar megalítico y la enorme cueva situada justo a la espalda de la misma capilla. En cierto sentido matemático se ha llegado a afirmar que desde la misma capilla se localizan perfectamente los enclaves templarios de Ponferrada, Monzón, Toledo, Tomar, Jerez de los Caballeros, Culla, Castellón de Ampurias, Caravaca y Villalba del Alcor. |