El origen de la ermita guarda relación con la necesidad de acercar la parroquia un tanto lejana a los lugareños que se encontraban los domingos en las tareas agrícolas de la trilla del trigo. En el año 1717 se intentó levantar la ermita en honor a San Antón para que protegiera la ganadería del lugar. En 1725 se intenta levantar la ermita en honor a Santa Bárbara para que librase al pueblo de las tormentas y otros desastres naturales. Se levantó una cruz de piedra de una sola pieza, hoy desaparecida, en el cerro de la Atalaya que pasó a denominarse de Santa Bárbara y entre sus brazos colocaron varias reliquias. Sin embargo, fue en 1774 cuando se produjo la construcción de la ermita definitiva que se dedicó a la Virgen de Nieva, refugio de pecadores.
EL SANTUARIO ORIGINAL
Su santuario original se encuentra en la bella población segoviana de Santa María la Real de Nieva. Su culto se extendió notablemente durante todo el siglo XVIII, hasta el punto que Autol la declaró su patrona y levantó la ermita en su honor. Diego Fernández, natural de Autol, marchó a Nieva con la intención de traer la imagen original para que tocase de pasada este santuario de Autol. Poco después en Santa María la Real de Nieva se oficiaba una ceremonia para tocar la imagen de Autol con la milagrosa Soterraña.
LA POESÍA
En el año 1920 se publicó una poesía sobre los diversos milagros obrados por la Virgen. Oiga todo cristiano prodigios/de esta Virgen pura/claro resplandor;/abogada de rayos, centellas,/de las malas nubes de tribulación/Venid y llegad/a pedir a la Virgen de Nieva/que nos dé su gracia/ para no pecar./
LAS OBRAS
Intervinieron numerosos artistas en su construcción. Se sabe por las cuentas de la parroquia que para construir las escaleras de subida al coro se hizo necesario la intervención del maestro Juan Gómez, cuya intervención fue aplaudida por todos. En 1775 se colocaron las campanas y poco después la ermita era consagrada. El retablo mayor custodia una imagen central de la Virgen titular flanqueada por San Francisco de Asís y San Antonio Abad. El constructor del retablo fue Juan Argos, natural del histórico pueblo de Navarra, Fitero. A comienzos de este siglo se hundió el coro, el campanario y el pórtico. La ayuda de los devotos que sufragaron las obras permitió una rápida reconstrucción y la salvación del templo mariano. Ya en época más actual se han realizado numerosas obras de consolidación y reforma en la ermita y en la misma casa del ermitaño.
FRAY CELEDONIO DE AUTOL
Visitó al Papa Pío VI y consiguio indulgencia plenaria para todos los que visitaran la ermita en la fiesta del dulce nombre de María y el día siguiente; también para los que la visiten el día 5 de agosto y para todos los sacerdotes o seglares que realicen ejercicios litúrgicos o espirituales en la ermita. También se otorgaron doscientos días de indulgencia para los que visitaran la ermita en cualquiera de las celebraciones anuales en honor de la Virgen. Trajo de Roma varias reliquias como San Marcial, San Blas, Santa Bárbara, San Jorge, San Antonio Abad, Santa Lucía, Santa Agueda y un Lignum Crucis. |