La Toscana es una de las zonas más bellas de Europa, donde confluyen el arte, la historia y la belleza del paisaje. Situada en el corazón de Italia, esta región representa el epicentro del renacimiento italiano. No es casualidad que seis de sus localidades hayan sido reconocidas como patrimonio de la humanidad por la Unesco: Siena, Florencia, Pisa, San Gimiganao, Pienza y el Valle de Orcia. Si el corazón de Italia es la Toscana, el alma de esta región se encuentra en Siena.
Esta ciudad, al igual que la antigua Roma, se construyó sobre 7 colinas y está dividida en 17 barrios que, desde la Edad Media, conservan sus nombres y sus símbolos, pertenecientes a animales míticos. La rivalidad que existía entre los 17 barrios se representa cada año en la fiesta de El Palio, una carrera de caballos montados a pelo que tiene lugar en la Plaza del Campo durante los meses de julio y agosto. A esta fiesta le preceden varias semanas de dura preparación junto a alegres festejos y cenas.
El casco antiguo contiene los monumentos más importantes de la ciudad, como la Plaza del Campo, una plaza medieval del siglo XII, construida en forma de abanico y delimitada por espléndidos palacios. Esta plaza alberga el Ayuntamiento y una emblemática torre situada a su lado. La Catedral es el gran otro monumento de la ciudad, que se alza con magnificencia, con sus franjas de mármol blanco y negro en la fachada. También hay que destacar las murallas, uno de los muchos vestigios de la antigua ciudad medieval, que aún coronan las colinas que circundan Siena.
Prácticamente todo el centro histórico de la ciudad acoge palacios, plazas, colecciones de arte, museos e iglesias. Además, Siena puede recorrerse a pie perdiéndose por sus callejuelas, que es la mejor forma de conocer la ciudad y descubrir todos sus encantos. |